martes, 13 de septiembre de 2016

Zasca... en toda la boca

Ayer, mientras estaba en el atasco cotidiano camino del trabajo, mataba el tiempo haciendo lo que haría cualquier "colombófilo de bien", es decir, pensando en mis palomas. Me entretenía dándole vueltas a temas tan "vitales"... je,je,je,je... como qué parejas haría el próximo año, qué palomas necesitaba para mejorar mi reproducción y cuáles no habían funcionado tras varios años de criar en casa... jugaba a ser Dios en el palomar, amoldando las reglas de la naturaleza a mis preferencias personales... pero, aunque no lo sabía en ese momento, no me quedaba mucho para que la propia naturaleza me recordara de forma drástica que sólo somos una pieza en su enorme engranaje y que ella manda, por mucho que a veces nos deje "pilotar" un rato su nave. A media mañana me llamaba mi vecino de palomar para contarme la noticia... me había entrado una comadreja en el palomar (o algún bicho similar) y había acabado con el 90% de los machos reproductores que en ese momento se encontraban tomando un poco de aire en el voladero tras haber acabado de criar este año. De golpe la Madre Naturaleza me puso al día de sus normas fundamentales... los depredadores siempre buscan presas que matar, en la Naturaleza no valen las normas de la ciudad (si te vienes a vivir en plena naturaleza debes adaptarte a sus normas), cuando trabajas con animales nunca sabes qué va a pasar mañana, la vida y la muerte forman parte de la Naturaleza, no esperes Lógica ni Justicia en la Naturaleza... y esto en mi caso se materializó en quince machos reproductores muertos. A pesar de tener el voladero cerrado a cal y canto el bicho consiguió entrar y liquidó tomas las palomas que estaban en el palomar, salvo tres. Se limitó a matarlas mordiéndolas en el cuello para luego desangrarlas, lo que parece que aun jode más... se da todo ese festival de muerte y no se come ni una paloma... joooerrrr. Entre las bajas había de todo... buenos, medianos y malos... pero eso es lo de menos. Lo que te rompe de verdad es la sensación de impotencia, de no haber sabido proteger a tus palomas... pero bueno, tampoco vale la pena lamentarse demasiado... hay que seguir en la lucha, porque de momento no podemos cambiar el palomar de sitio, así que toca reforzar el "perímetro de seguridad" a ver si la próxima vez consigo que no se cuele en casa y vaya a comer por otra parte.

Hasta ayer tenía un palomar de reproducción de puta madre y hoy lo que tengo es esto

Así las mató a todas. Un mordisco en la cabeza y poco más

Este es el sospechoso número 1. La verdad es que tiene cara de peluche adorable, pero menudo cabrón