viernes, 8 de julio de 2016

Momento de sacar conclusiones

Llegadas estas fechas... con el calorcito y sin tanto ajetreo en los palomares... es buen momento para sacar conclusiones sobre la temporada que acaba de terminar. Como yo soy de apuntar todo lo que voy haciendo a diario en el palomar, luego me gusta analizar las diferentes clasificaciones para intentar relacionar lo hecho en el día a día con lo que luego sale "en los papeles de la verdad". El primer dato que he mirado es el número de palomas comprobadas dentro el 30% en las clasificaciones de mi club:

- En 2015 fueron 30 palomas las que clasifiqué a nivel social dentro del treinta por ciento. Volé 68 palomas, todas pichones.
- En 2016 la cifra se elevó hasta 50 palomas dentro del treinta por ciento. Volando este año 34 palomas, en su gran mayoría pichones.

El resultado es contundente. Con la mitad de palomas en competición, el número de comprobaciones dentro del 30% ha crecido un 66%. Sin ser gran cosa, creo que no me puedo quejar del progreso.

Luego están las diferentes clasificaciones, que en Madrid son bastante numerosas ya que mi club vuela... nacionales, regionales, sociales y dos interclubes. Estos son los datos más relevantes en lo que respecta a mi palomar:

6º As Paloma Nacional de Fondo


4º As Paloma Gran Prix (Campeonato aun sin finalizar)

11º As Paloma Regional

4º Campeonato Nacional de Fondo (Zona Madrid)


Prestigio Nacional de Fondo 2 años (3 palomas entre las 15 primeras, volando sólo 34 palomas en 2016)

10º Campeonato Regional Absoluto Comunidad de Madrid

6º As Paloma de Fondo Interclub Madrid



8º Trofeo Díaz Estébanez

En este caso la comparación con el año pasado es muy sencilla... en 2015 no aparecía en la primera página de ninguna de estas clasificaciones... je,je,je,je. Como sucede con todas las cosas en la vida las causas de esta mejora hay que buscarlas en la suma de múltiples factores. Si analizamos los "tópicos" más habituales de nuestro deporte, esto es lo que ha sucedido en mi casa durante el 2016...

- Las palomas... bueno las palomas realmente no han cambiado de forma significativa, al menos en lo que se refiere a sus líneas de origen. El 2015 incorporé bastantes palomas "rápidas" a mi palomar, pero casi no pude criar con ellas, pues en su mayoría eran pichones y no podremos saber lo que llevan dentro hasta que sus hijos viajen en 2017. Lo que sí se ha modificado drásticamente es el número de palomas en competición. He reducido el equipo de viajeras en un 50% y eso funciona siempre... aquí y en Canarias. No hay mejor forma de acabar con cualquier problema que se presente en el palomar que meter 30 palomas donde caben 60... mano de santo... je,je,je,je. Lógicamente a veces me he visto un poco limitado a la hora de elegir quién iba a la cesta, pero lo cierto es que es bastante  más cómodo a nivel de logística el volar poquitas palomas y en cuanto a salud también se nota muchísimo. La idea para 2017 es elevar ligeramente mi número de palomas en competición, pero no demasiado. Como dicen los belgas... campeones grandes... cestas pequeñas... yo ya tengo la cesta  pequeña ahora sólo me falta lo de campeón... tengo recorrido el 50% del camino... je,je,je,je,je....   

- El método de entrenamiento... aquí sí que han habido algunos cambios. He dejado de volar tanto las palomas como lo hacía en Canarias. Allí, a veces, volaba las palomas hasta tres y cuatro horas al día, dividido en dos tandas.... y los resultados en las sueltas de fondo me daban la razón. En cambio, en Madrid la cosa es diferente, quizás porque las palomas compiten todas las semanas, mientras que en Gran Canaria lo hacen cada quince días en la mayoría de los clubes. Aquí no es necesario volar "mucho" las palomas en casa e incluso creo que a veces es perjudicial hacerlo. El año pasado en ciertos momentos de la campaña las notaba agotadas cuando volaban sobre el palomar, aun cuando apenas pasaran de una hora de vuelo. Este año he optado por sesiones más cortas donde raramente hemos pasado de una hora de vuelo y casi no ha sido necesario tocarlas con la bandera para mantenerlas en el aire. Otra cosa fundamental ha sido el tiempo dedicado a la palomas... mientras que el año pasado me fue imposible estar todos los días en el palomar este año han sido contados los días en los que he dejado de volar las palomas y eso también se nota, sin la menor duda. Otra cosa que hice diferente este año fue que empecé a competir con sexos separados y no los emparejé hasta llegar a los primeros fondos, aunque analizando resultados en estas dos fases, juntos y separados, no noté nada especial ni ningún cambio en el comportamiento de las palomas. Creo que el año que viene pasaré de separarlas.

- El palomar... en este aspecto no he tocado ni un clavo. El palomar es bueno. Sencillo pero correcto. Las palomas están sanas y tranquilas. No creo que necesite modificaciones.

- La comida... este ha sido el cambio más "heavy" de esta temporada. He pasado de las comidas "preparadas" y con mil granos diferentes y me he decantado por una vuelta a lo básico. Sólo tres granos en los comederos... cebada, maíz y girasol. Además, granos "normales"... no especialmente seleccionados ni de marcas de relumbrón... típico "saco blanco" de cooperativa agrícola local. Los porcentajes los he ido variando según mi criterio a lo largo de la competición. Aparte de este cambio cualitativo, que ya es importante, he hecho un importante cambio cuantitativo... en Canarias siempre tenía en el palomar los comederos llenos hasta el tope y suplementaba la dieta de las palomas de fondo con "añadidos" grasos con la idea de llenarles la despensa desde el día cero de la campaña... como decía más arriba, esa forma de alimentar en Canarias funciona de maravilla cuando hablamos de sueltas duras y de volar fondos, pero en Madrid he visto que no es necesario e incluso perjudica el rendimiento de las palomas. Aquí, durante las primeras sueltas, las palomas han ido muy racionadas, con la comida justa para compensar el ejercicio realizado y buscando siempre el mantenerlas más bien bajas de peso. A medida que fueron llegando los Kms. la cosa fue cambiando, pero siempre intentando "estar corto de comida" antes que pasado. 

- La suerte... como para cualquier cosa en la vida hace falta un pizco de suerte. En los palomares a veces pasan cosas que no sabes por qué suceden. De pronto las palomas se ponen en forma o se vienen abajo sin que podamos asociar esta situación con algún factor externo. Todos los años puedes hacer lo mismo pero unos años el método va de perlas y al siguiente las palomas no caminan. Yo soy de cambiar poco... al menos era así cuando estaba en Canarias, ya que ahora sí que tengo que ir buscando "nuevos caminos", porque creo firmemente que el peor método es no tener método.


Bueno... después de haber mirado hacia atrás durante un breve momento ahora toca olvidarse de lo hecho y mirar hacia 2017... comienza la temporada de cría en mi palomar... que sin buenas palomas no hay método que sirva... je,je,je