sábado, 23 de abril de 2016

Vayamos por orden

Siguiendo un orden cronológico primero les contaré qué tal fue la suelta de la semana pasada. Soltamos de Miajadas, provincia de Cáceres, lo que supone unos 275 Kms. a mi palomar. La suelta fue bastante sencilla, que era justamente lo que se buscaba para preparar a las palomas de cara a este fin de semana, donde ya empezaremos a probar la "medicina" de las pruebas de fondo. Poco más de 1.000 palomas encestadas en mi club y la primera voló a 1.556 m/m... lo que ya no resulta sorprendente por estos lares. En mi palomar la primera comprobada hizo el puesto 72º en la general, consiguiendo clasificar 6/20 dentro del 30% de de la suelta... y 8/20 dentro del 31%... je,je,je,je... lo que no está mal para mis caracoles con "espíritu de velocista". Tras este "entremés extremeño" este fin de semana nos comeremos... o al menos lo intentaremos... el primer chuletón del año. Pasamos por primera vez la frontera portuguesa para soltar en las proximidades de Faro. Inicialmente teníamos previsto hace un "quinientos corto" soltando desde Luz de Tavira pero problemas burocráticos nos han forzado a desplazarnos unos 60 Kms. hacia el oeste y lo que iba a ser "un poco más de un 500" se ha convertido de repente en "un casi 600". En mi caso esto no me afecta especialmente porque en cuanto al fondo aun no he terminado de reciclarme y sigo preparando las palomas como lo hacía en Canarias, es decir, como si fueran a pelear a vida o muerte en el infierno. Mucha carga alimenticia y mucho entreno, aunque esta última semana entre el curro y la climatología no he podido volarlas tanto como me hubiese gustado. En cualquier caso, fueron a la cesta las que en mi opinión estaban en condiciones de volar esta suelta y hacerlo lo más rápido posible... así que no hay disculpa que valga. Si algo he aprendido en estos años de competición es que las sueltas no las ganan las palomas buenas sino las palomas en forma. Cuando empezaba me harté de perder grandes palomas por decir aquello de... "no está bien del todo, pero con la calidad que tiene seguro que regresa sin problemas... así que a la cesta". Ahora y llegada esta altura de la temporada, donde las que no eran palomas mensajeras, aunque por fuera lo parecieran, ya se han perdido, sólo miro la condición de cada animal. La que aparenta estar en buena forma física, con el pecho hinchado, volando a a tope, comiendo bien y sin remolonear en el bando... esa va a la cesta, ya sea un pichón o un abuelete. Lo mismo en el sentido contrario... paloma que no veo al cien por cien, esa se queda en casa, sea quien sea, que tenemos pruebas de sobra para que puedan volarlas. En esta ocasión he encestado diez de las veintitrés que quedan en casa para volar los 562 Kms. que mañana tendrán por delante.