sábado, 2 de enero de 2016

Mapaches

Tranquilos, que a pesar del título de este comentario, en esta ocasión la cosa sí que va de palomas.... je,je,je,je. Estaba hace unos días hablando con un compañero de Gran Canaria al respecto de lo diferente que es tener un palomar en la ciudad a tenerlo en plena naturaleza, como me pasa a mí ahora en Madrid, y le hablaba de que los últimos "visitantes" que me habían rondado el palomar eran tres mapaches. Este amigo no se lo quería creer y me argumentaba que los mapaches sólo viven en USA y que me debía haber confundido con otro bicho similar. Yo hasta ese momento lo tenía bastante claro, al respecto de que eran mapaches y no otra cosa, pero su comentario me hizo dudar un poco por lo que me decidí a buscar más información sobre la presencia de mapaches en Madrid y esto es lo que he encontrado en un artículo del diario ABC, publicado en marzo de 2015... realmente asombroso:

"No se fíen de su aspecto de peluche con su cola anillada y su característico antifaz en la cara. Cuando alcanza la madurez, se convierte en un depredador muy agresivo. Una fiera que puede rozar el metro de longitud y los 16 kilos de peso. El mapache ha dado el salto del Parque Regional del Sureste -donde fueron hallados los primeros ejemplares en 2007- a los ríos Henares, Jarama, Guadarrama y Alberche. Desde entonces sigue campando a sus anchas por toda la región, haciendo suyas las riberas de los ríos y los humedales y arrasando a su paso la fauna autóctona.

Así consta en el mapa que ha elaborado la Comunidad de Madrid para controlar por dónde se expande, dónde cría, dónde se alimenta y dónde representa un peligro para el resto de animales salvajes de la región. La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio ha tomado esta medida dentro de su Plan de Acción para el Control y Posible Erradicación del Mapache con el objetivo de tener en su mano la «mejor herramienta» para expulsarlo de nuestras fronteras.

El Gobierno regional lleva años intentando eliminar a la colonia que se reproduce ya por casi toda la región. Se formó en el Parque Regional del Sureste, tras la suelta de un par de ejemplares que alguien compró como mascota. «No lo son», advierten los técnicos de la Comunidad. «Está prohibido su comercio, posesión, cría y, por supuesto, su liberación», señalan.

Es una de las especies exóticas invasoras más peligrosas que han llegado a Madrid. Sólo en el año 2014 se capturaron 53 ejemplares en la Comunidad, mientras que desde el 2011 ya se acumulan 404 ejemplares de esta especie. Su reproducción y captura ha sido exponencial en los últimos tres años. El pico máximo se registró en 2012 con 192 ejemplares recuperados. Medio Ambiente estima que actualmente hay alrededor de un centenar de mapaches en libertad.

Es un mamífero de hábitos nocturnos, omnívoro, oportunista y muy curioso que compite vorazmente con especies autóctonas. Se come nutrias, zorros, ginetas, visones, patos o avetorrillos. También se alimenta de sus huevos, pollos o crías. Y no solo eso, a su paso causan daños en la flora y destrozan las cosechas de los agricultores que cultivan las riberas más fértiles de Madrid. Suponen un riesgo añadido para los humanos ya que trasmiten enfermedades. Se han encontrado en ejemplares de mapaches nematodos intestinales, parásitos sanguíneos, bacterias y virus. Es, entre otras cosas, transmisor de la rabia. Su captura se produce con «trampas específicas y no cruentas que garanticen el bienestar animal».

El Henares, área «roja»

El mapa, siguiendo los ríos de la región, establece las zonas prioritarias de trabajo: zonas rojas, -con presencia comprobada de ejemplares reproductores-; zonas naranjas, -con presencia irregular, sin ejemplares reproductores establecidos-; y zonas verdes, -zonas limítrofes de los hábitats del mapache y que pueden ser áreas en las que se extienda-.

La mayor población asentada de mapaches reproductores se encuentra en el río Henares y las lagunas asociadas desde su entrada en la Comunidad hasta su confluencia con el Jarama. También en dicho río desde San Fernando de Henares hasta su desembocadura en el Tajo y las dos márgenes de este cauce hasta las Infantas. Se tiene constancia de parejas reproductoras en el río Manzanares, el Tajuña y el Alberche, desde el embalse de Picadas hasta La Poveda. Asimismo, se ha detectado su presencia en el entorno del Perales, desde el Alberche hasta el cruce con la M-501.

En todos estos tramos de ríos y en sus humedales asociados se encuentra el «área naranja». Comprende distintas zonas de los ríos Torote, Jarama, Tajo, Manzanares, Alberche, Tajuña, Guadarrama, Grande, Yuntas y las graveras de Aranjuez. Salvo los ríos Guadarrama y Henares, son zonas limítrofes del área roja, en las que se ha detectado la presencia de ejemplares no reproductores.

El área verde se extiende por distintos tramos del arroyo Tejada, la cabecera del río Manzanares, Torote, Guadarrama, Aulencia, Arroyo de la Vega y la laguna de Meco. Se trata de zonas de ríos limítrofes con el Área Naranja -salvo el Manzanares y el arroyo Tejada- con hábitats de ribera potencialmente favorables para la colonización del mapache.

El plan contempla la existencia de cinco equipos de trabajo, que colocarán trampas y recogerán a los ejemplares para su traslado al Centro de Recuperación de Animales Silvestres CRAS-Viñuelas donde serán estudiados. Los equipos de trabajo, coordinados por Medio Ambiente, comenzarán su labor en el río Henares. Se ha establecido un primer sector desde el límite de la región hasta el río Zulema, y un segundo hasta el Parque Regional del Sureste, entre Torrejón de Ardoz y Alcalá de Henares. Otro equipo de trampeo actuará de forma prioritaria en el Tajo desde su límite con Castilla la Mancha. El cuarto trabajará descendiendo el río Tajuña hasta el Jarama y el quinto en las lagunas existentes en el Parque Regional del Sureste.

Para dar «caza» a los mapaches los equipos instalan trampas clásicas con cebos y atrayentes y otras muy novedosas, específicas para esta especie. Se necesitan unas estructuras especiales, donde la puerta tiene un cierre más duro. Y es que estos animales tienen una capacidad prensil enorme. Sus garras delanteras son auténticas manos con cinco dedos. Son capaces de abrir puertas, ventanas y hasta cerrojos. El cebo que utilizan son huevos de gallina y, como buen animal norteamericano, la mantequilla de cacahuete. La campaña de trampeo y detección para controlar esta especie supone una inversión global de 130.000 €. El Plan recoge igualmente la detección precoz del animal a través de sus huellas, la toma de muestras y la vigilancia de los humedales de toda la región."

Esa "zona roja" que se menciona varias veces en el artículo (el río Henares) es justamente donde se encuentra ubicado mi palomar. Desde la orilla del río a mi palomar hay unos 380 metros de distancia en línea recta y aunque toda la parcela está vallada se ve que ello no es mayor problema para estos hábiles "asaltadores". Por suerte, hasta el momento, las visitas  han sido inofensivas pero habrá que extremar precauciones tras leer lo que pueden llegar a hacer estas "adorables" criaturas.