martes, 15 de septiembre de 2015

El patito feo

Seguro que todos ustedes conocerán la historia del patito feo... ese que de pequeño era muy "doloroso de mirar" y que luego de mayor se convirtió en todo un galán de telenovela... pero yo la que les voy a contar es la versión colombófila del cuento.

Este año, en el primer concurso de la temporada (Oropesa-Toledo, 180 Kms. aprox.), allá por el ocho de marzo, me faltaron tres pichones. Dos hermanos, los últimos que había criado en 2014, y una hembra baya. Lo de la baya en parte era de esperar... ya saben que ese color no me gusta nada y no es de extrañar que el pobre animalito no se sintiera querido en casa... je,je,je,je... y lo de los otros dos tampoco me llamó demasiado la atención, siempre habían ido por detrás del resto, tanto en el desarrollo como en el entrenamiento,  y se les notaba de lejos que no tendrían mucho futuro en este deporte. Bien, pues así quedó la cosa... hasta hace un par de días, cuando, tras llevar cerca de un mes sin soltar los pichones (estamos en temporada de caza y gracias al voladero que tengo no es demasiado problema actuar así), decidí darles la "tarde libre". Después de algo más de una hora de esparcimiento los llamo a comer y cierro el palomar. Nada más entrar al palomar con el comedero me llamó muchísimo la atención un macho espectacular que estaba en uno de los posaderos superiores, rodado alí, fuerte y con unos ojos muy llamativos.Llamaba la atención a primera vista entre tanto niñato. Me fui a por él y en la mano aun estaba mejor. Músculos hinchados, carnes limpias, muda perfecta... Se lo enseñé a mi vecino, que también se encontraba atendiendo a sus palomas y la misma opinión... paloma preciosa. Tras alegrarnos el tacto y la vista, la curiosidad lleva sobre la marcha a mirarle la anilla... je,je,je,je,je... y mira tú por donde era uno de los dos hermanos perdidos a primeros de año. Menudo cambio a mejor... como de la noche al día. Visto lo visto sólo me queda darle las gracias al compañero que tan bien me lo ha cuidado, ya me gustaría poder hablar con él y que me contara cómo ha logrado sacar este cisne de aquel patito feo. Supongo que no debe vivir muy lejos de mí porque habiendo soltado el pichón desde Toledo poco más que Madrid se puede encontrar en su vuelta a casa. Esperemos que además de ponerlo bonito le haya inculcado también el caracter y la fuerza necesaria para volar en cabeza del bando... je,je,je,je,je... entonces ya sería la bomba y todo esto solamente por el precio del chip que le quitó de su pata... no está caro... :)