lunes, 13 de abril de 2015

Lobón

Este fin de semana hemos soltado del pequeño pueblo pacense de Lobón (a mitad de camino entre Badajoz y Mérida y poco más de 2.000 habitantes). A mi palomar esto supone una distancia de unos 340 Kms. Pasamos por primera vez este año la barrera de los 300 Kms. cuando nos encontramos a quince días para el primer fondo de la temporada. En principio, a falta de que los relojes "digan la verdad" esta tarde, la suelta ha sido bastante más dura de lo esperado inicialmente. Mi primera paloma está ligeramente por encima de los 1.030 mm y parece que las primeras del club pueden rondar los 1.110 mm. Velocidades muy inferiores a lo que se podía esperar, tanto por las condiciones climatológicas como por el rodaje que ya llevan los animales a estas alturas del año, pero que para mi gusto son perfectas para ir acostumbrando a nuestras "guerreras" a las adversidades que les esperan en los próximos meses.

Mi primera paloma comprobada ayer, un macho rojo, hizo una cosa que me dejó alucinando al llegar de la suelta. Llegó junto a otra paloma que no era mía, hasta ahí nada anormal, y como suele pasar en estos casos empezaron a dar vueltas... uno que quiere tirarse... otro que se quiere marchar... también bastante normal, pero lo que ya me dejó KO fue que la "extranjera" convenció a mi rojo para que se fuera con ella y tras dar unas cuantas vueltas sobre el palomar los dos cogieron rumbo de nuevo, supongo que en dirección a la casa de la otra paloma. Tras unos cinco minutos de "paseo adicional" el rojo debió darse cuenta de que iba por el camino equivocado y se volvió solo a casa... joooer... a veces tan listas y a veces tan tontas... je,je,je,je,je...