sábado, 28 de marzo de 2015

Cosas de niños

Como ya les he contado otras veces, mi hijo  de 10 años me suele acompañar con frecuencia al palomar e incluso desde hace algunos años volamos palomas a su nombre, primero en Canarias y ahora en tandem conmigo en Madrid. La verdad es que aunque no es de mucho hablar cuando dice algo suele tener un acierto que asusta... je,je,je,je. Les cuento un par de perlas que me "soltó" en el último enceste. Estábamos punteando las palomas en el palomar antes de llevarlas al club y mirando las cestas llenas me dice... "Papá, estas palomas no son como las que teníamos en Canarias". Yo le respondo que claro que sí, que son las mismas, si nos hemos traído toda nuestra reproducción para acá... y el chaval me contesta... "que no me refiero a eso, sino a que nos hemos quedado sin todos los veteranos y sólo tenemos pichoncitos... mira la pinta que tienen, con estos poco podemos hacer". Se ve que tengo en casa a otro de los que no confían en la juventud... je,je,je,je. Yo que pensaba que para él simplemente eran palomas y ya está, sin más, pero se ve que no... que ya se va fijando en otros detalles,... eso es buena señal.

Otra más del pequeño Gus... seguimos encestando tras el debate sobre si serían o no demasiado jóvenes nuestras guerreras y mientras yo iba metiendo palomas en las cestas él anotaba las encestadas en una hoja de papel. Sólo tenía que marcarlas en una lista donde ya figuraban todas las palomas, con número de anilla, color, sexo y línea de procedencia. En esto que levanta la cabeza y me pregunta... "Papá, por qué en la casilla de la línea de procedencia de la paloma no hay ninguna que sea de nuestra línea y sólo pone nombres de otras personas. Si las parejas las hacemos nosotros y los pichones los criamos nosotros... tienen que ser palomas de nuestra línea"... joooer, que quieren que les diga... nada que objetar. Tiene toda la razón el chaval, pero no deja de sorprenderme que un crío de diez años tenga tan claro algo que otros que llevan (llevamos) toda una vida volando palomas aun no han (hemos) sabido ver.


La última del Pequeño Gus... de momento. A finales del año pasado estábamos en el palomar escogiendo algunas palomas para llevarlas a la Exposición Regional. Ya saben que yo no creo ni me gustan lo más mínimo este tipo de eventos, pero por echar una mano al club mandé algunos pichones a las categorías de belleza, pues no tenía palomas voladas en años anteriores. Los elegimos a medias entre él y yo. Los resultados, como era de esperar, fueron bastante flojos, comparados con los de los "especialistas" de esta disciplina, pero lo que más me llamó la atención fue que todos los pichones que mi hijo seleccionó fueron mejor puntuados que los seleccionados por mi. Al salir de la exposición, a la que fuimos juntos, se lo comenté y él, más fresco que una lechuga, me responde: "Papá es que tu eliges a los tuyos pensando en las normas y yo los elijo con cariño".... je,je,je,je,je... manda coj... con el niño y su sexto sentido colombófilo.