lunes, 24 de septiembre de 2012

Parecidas... pero no iguales

En castellano hay dos palabras que se parecen mucho, pero cuyos significados distan bastante entre si. Me refiero a:
  • Ética: Según la RAE se define como: "...Recto, conforme a la moral. Parte de la filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del hombre. Conjunto de normas morales que rigen la conducta humana....".
  • Estética:  Según la RAE se define como: "...Perteneciente o relativo a la percepción o apreciación de la belleza. Placer estético. Artístico, de aspecto bello y elegante. Ciencia que trata de la belleza y de la teoría fundamental y filosófica del arte. Armonía y apariencia agradable a la vista, que tiene alguien o algo desde el punto de vista de la belleza....".
Aunque puedan parecer dos definiciones muy distantes entre si, en muchos actos de nuestra vida nos encontraremos con la disyuntiva de tener que optar por una u otra de ellas, o bien, pudiendo atenderlas a ambas, tener que priorizar a una sobre la otra. Dependiendo de cada caso, el contenido de nuestras decisiones en este ámbito puede tener diferentes consecuencias, pero siempre es recomendable saber mantenerse en un fino equilibrio entre las dos, porque, por ejemplo, una ética supuestamente perfecta se puede ir al carajo si nos falla la estética... como hemos podido comprobar en nuestras Islas este mismo fin de semana.

Esta charla filosófica de todo a cien, que no es más que mi interpretación personal de lo sucedido en el ya famoso derby, va especialmente dirigida a esas "personalidades colombófilas" que sufren del mencionado "efecto avestruz" y prefieren meterse bajo tierra e ignorar que, en cualquier evento, pueden haber fallos y que todo es mejorable... tanto a nivel ético como, sobre todo, a nivel estético, pues la confianza tarda una vida en ganarse, pero se pierde en un minuto.... y por cualquier tontería.

Lo del resultado deportivo merece otro capítulo aparte... que me reservo para otro día, con más ganas, pero, para que vean lo raro que soy, en este caso yo le pondría muy pocos peros a este aspecto del Derby, pues todos o, al menos, la mayoría ya sabíamos donde nos metíamos al enviar nuestros pichones... si no contamos al que, desde las páginas del TBO y durante la semana anterior, ya estaba recogiendo las perras para dar un altamar con los 500 pichones que iban a regresar... je,je,je,je