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viernes, 7 de octubre de 2011

Un buen artículo

Cuando creé, dentro de la web, la sección "Hay otros mundos... pero están en este" lo hice con la idea de concienciar a mis lectores de que, en palomas, las cosas se pueden hacer de muchas otras formas diferentes a cómo llevamos años haciéndolas en nuestra tierra. Quería que todos abriéramos un poco nuestras mentes para, de esta forma, buscar la mejora continua de nuestra colombofilia.

En muchas ocasiones he utilizado para este objetivo los artículos de Ad Schaerlaeckens y lo vuelvo a hacer en esta ocasión, pero, ahora, justamente para lo contrario, para que vean que allí también tienen problemas... y que, muchos de ellos, son exactamente iguales que los nuestros. El texto traducido consta de dos partes que se presentan bajo un título más que prometedor... "Si yo fuera el jefe". Aquí va la primera parte...

"...Jef Houben me dijo una vez: "Antes, en mi pueblo, habían unos 300 colombófilos. Realmente, era difícil encontrar una casa donde no hubiera un palomar”. Jef era un tipo que nunca mentía, pero, quizás, sí fuera un poco exagerado. No creo que un pueblo como el suyo haya tenido nunca 300 colombófilos, pero es fácil que sí llegaran a ser unos 150. Cuando se recorre esa parte de Bélgica se nota en seguida lo popular que debió ser allí la colombofilia, ya que, por cualquier parte, te encuentras palomares abandonados.
En mi pueblo, los propietarios de los bares competían ferozmente entre ellos para compartir sus locales con los clubes de colombofilia. Sólo en mi calle habían tantos palomares como los que ahora hay sumando mi pueblo y la población más cercana a él.  Recuerdo que, después de cerrado un concurso, había que salir a toda pastilla hacia el club, si querías pillar una silla libre.  Esto, hoy en día, ya solo lo vivo en “Sint Job”, donde el local sigue estando abarrotado y es difícil aparcar en el vecindario los días de recogida, pero no es más que un espejismo, pues en “Sint Job” antes sólo encestaba la gente del pueblo y ahora está encestando allí toda la región. Me pregunto qué habrá pasado con todos estos colombófilos.

EL DINERO
En los viejos tiempos habían apuestas. Se podía ganar incluso más dinero con las palomas que yendo a trabajar, pero el dinero se esfumó con los colombófilos. Sin la menor duda, el juego de las apuestas era uno de los mayores alicientes de la colombofilia del sur de Holanda y de toda Bélgica. De hecho, hoy en día, casi ya no hay apuestas en la colombofilia holandesa y, en parte, es por culpa de nosotros mismos. Los alemanes yo lo habían anticipado: los relojes electrónicos traerían consigo la gestión electrónica de las apuestas y se acabarían los formularios tradicionales. El tener que realizar las apuestas de forma electrónica resulta demasiado complicado para la mayoría de los competidores. Seguro que la intención de este cambio fue buena, pero hubiera sido mejor si se hubiera dejado convivir el nuevo sistema de apuestas con el anterior, que empleaba los formularios de papel. Los belgas en esto fueron bastante más razonables y conservaron el sistema tradicional de apuestas y allí siguen funcionando en su máximo esplendor.
El gran premio de Holanda por excelencia, el Nacional de Orleans, en el que se solían encestar unos 200.000 pichones del año, ha dejado paso a la suelta de Blois, para palomas adultas, que es, hoy en día, la única suelta (de medio fondo) con una liberación conjunta para todo el país. Este año yo encesté tres palomas para dicha suelta y conseguí colocar dos de ellas en cabeza, 9º y 12º contra 9.334 palomas… y así y todo me costó dinero el participar en la competición. Hoy en día cualquier suelta en Holanda te costará dinero, por muy buenos resultados que obtengas en ella.

EL HONOR
Cuando los belgas miran los resultados de las sueltas holandesas suelen comentar: “… Si yo tuviera que competir de esa forma, ya habría quitado las palomas”. La razón de este comentario es que no entienden cómo se puede competir en una suelta donde están a cero casi todas las casillas reservadas para reflejar el dinero apostado por cada paloma. Yo tampoco lo entiendo. Algunos lo llaman “… competir por honor…”.  Permítanme que me ría de esta definición. ¿De verdad se gana algún honor cuando se compite bien?.  Bueno, a veces, sí, pero en la mayoría de los casos lo que consigues es que tu nombre quede manchado por las acusaciones de los envidiosos de turno… que si el palomar está beneficiado por su posición, que si dopa a las palomas, o que, peor aún, te lleguen a excluir de la competición o te pongan “condiciones especiales” que te impidan seguir ganando. Recuerdo el caso de un joven competidor que ganó dos carreras en su primer año con palomas. Todo el mundo le daba la enhorabuena y fue ganando reconocimiento con el tiempo.  Esta situación “idílica” duró unos dos años, pero nuestro amigo siguió ganando cada vez más carreras y entre más ganaba en palomas, más amigos perdía. Los que al principio se congratulaban de sus éxitos, luego ya ni lo miraban a la cara.

CAMPEONATOS
Ya que no hay manera de competir en Holanda por dinero y descartando el competir por honor, ya casi sólo nos queda competir por los trofeos y los campeonatos…. Uhmm…. Tengo que admitir que yo antes lo hacía así, porque me lo puedo permitir, pero pedirle eso a una persona “normal” es complicado… es demasiada exigencia cada semana, son muchas las cosas que hay que sacrificar para poder tener las palomas a punto y competir a tope. ¿Estar todo el año entero sacrificado por un simple trofeo? A mi ya no me motiva…
Tengo que decir que al principio sí que me estimulaba. Mi primer trofeo tuvo un lugar de honor en mi salón y me sentí encantado cuando logré acumular más trofeos que todos mis vecinos. Hasta que llegó un día en que saqué de casa todo lo que se pareciera a un trofeo.

BANDEJAS
Lo que ya me terminó de amargar, con respecto a los trofeos, fue cuando comenzaron a dar esas horribles bandejas, platos, bowls, recipientes, tazones…  o como los quieran llamar. Tremendamente feos y, además, grandísimos.  Aun me río cuando recuerdo lo cobarde que era al recibirlos y como decía que me gustaban mucho y que los tendría en un lugar destacado de mi casa, por lo agradecido y orgulloso que estaba de recibirlos, cuando realmente pensaba que  más que un premio parecía el resultado de los ejercicios del primer día de trabajo en una clase de artes plásticas. Incluso llegué a pesar en utilizar uno de ellos como bebedero para el perro, pero me pareció que sería demasiado cruel para el pobre animal. No sé en qué pensaba el que los diseñó en su momento, pero ahora todos los míos están en el vertedero municipal y puedo asegurar que nadie que los vea se los llevaría de allí.

COLOMBOFILIA
La colombofilia se ha de adaptar lo máximo posible a las personas que la practican. Recuerdo una canción que hablaba del Muro de Berlín. Decía algo así como que las palomas eran las únicas que podían cruzar el Muro en cualquier dirección, sin tener que derivarlo, pues ellas no sabían de odio, celos o guerras. Somos los humanos tan estúpidos que no podríamos hacer lo mismo. Creo que esta filosofía es la que deberían tener en mente nuestros dirigentes cuando se reúnen en los comités de las agrupaciones de clubes y federaciones.
Ya sé que este artículo suena muy negativo, como si la colombofilia estuviera ya condenada a muerte y sin posibilidad de escapatoria, pero eso no es cierto. El deporte de las palomas aun nos puede dar mucho placer en nuestras vidas. Si tuviéramos más gente con visión en  nuestros comités… Si escucháramos más a los demás… Si tuviéramos más en cuenta sus necesidades… A los fondistas y a los velocistas, a los campeones y los no campeones, a los directivos de la Federación y a los de los clubes."


Simplemente, recordar a los amantes de "Copio-Pego" de contenidos ajenos, que, al igual que se comenta en el artículo, en Internet también parece que el honor ya está "pasado de moda", pero no está mal ser respetuoso con el trabajo ajeno y citar de dónde se ha tomado el artículo. Por cierto, a raíz de esto, les copio la respuesta de uno de estos "copia-pega de todo a 100" cuando le comenté que había tomado un artículo de "Esperando Palomas" sin citar su procedencia. Su reacción fue más que graciosa: "... Uffff!!!!! pues ni me acuerdo de cuál es el artículo que dices... tal vez, no lo firmaste, en cualquier caso un buen artículo siempre es un buen artículo...". Tócate los h.... 

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