miércoles, 12 de noviembre de 2014

Que todo cambie para que todo siga igual

Giuseppe Tomasi di Lampedusa escribió un solo libro relevante en toda su carrera literaria, pero el mismo le sirvió para consagrarse como un excelente "retratista" de la realidad social de su Italia natal. Este libro, titulado el "Gatopardo", resume todo su argumento con una frase que ha pasado a la posteridad... "Que todo cambie para que todo siga igual". Supongo que a estas alturas andarán ya preguntándose que tiene que ver toda esta charleta literaria con nuestra afición por las palomas mensajeras, pues paso a contarles. Siguen llegando las "filtraciones" al respecto de la actuación que el pasado fin de semana llevaron a cabo en Gran Canaria los "telepredicadores" de la RFCE. Se confirman las informaciones llegadas inicialmente y se añade un dato que por previsible no deja de ser alarmante... la tarta que la RFCE ha preparado para Gran Canaria viene adornada, al más puro estilo Halloween, con fantasmas del pasado. Se nos presenta el Sr. Gavito de la mano de los viejos dirigentes que en su día formaban la "guardia de corps" de Toledo y a los cuáles el mandato de Antonio Suárez ha condenado a tener que soltar la teta del poder. Como se suele decir, la política hace extraños compañeros de cama. Los que le cortaron la cabeza a Hurtadone se dan la mano con los que lo sostuvieron durante años, con tal de cazar la pieza que les falta en la colección, una vez que ya han sometido al Padre Teide. Para mí esta es la gota que colma el vaso. Si las ideas y las actitudes de la RFCE ya me parecían reprobables de por si, ahora con el añadido de haber sacado de las catacumbas, donde tanto nos había costado encerrarlos, a las viejas momias de nuestra colombofilia insular... ni les cuento... totalmente "lampedusiano"... que todo cambie para que todo siga igual... pero no señores, no lo van a tener tal fácil, que no vamos a caer en su trampa. Ya lo he dicho mil veces... Suárez y su gente no han hecho gran cosa por la colombofilia insular en Gran Canaria. Han practicado las fórmulas de siempre y así lo normal es que se obtengan los resultados de siempre, pero prefiero eso a tener de vuelta en nuestras instituciones a los "señoritos" que reinaban por estos lares hace diez años bajo el manto del todopoderoso Pedro Toledo. Eso no es progreso. Eso no mejora nada. Eso es volver al pasado. Eso es retroceder a la época de las "cavernas colombófilas".... y no me dá la gana. Por cierto, parece que la estrategia de los "toledistas" pasa no sólo por volver a las instituciones colombófilas insulares y regionales, sino también por retornar a las directivas de los clubes de los cuáles fueron expulsados en su momento. Saben que el control de las asambleas insulares y regionales pasa necesariamente por el apoyo de los presidentes de clubes y estos tipos no dan puntada sin hilo. Viendo lo que se avecina... no sería de extrañar que me reabran el "caso burofax" en mi club... je,je,je,je,je,je 

No pierdo la esperanza de que por algún lado haya algún candidato "bueno, bonito y barato" que decida dar un paso adelante, nos saque de todos estos "fregaos" y deje fuera de juego a todos estos individuos, que, sinceramente, creo que no es tan difícil.

Para los amantes de la literatura, copio a continuación un resumen del argumento del libro que les indicaba al principio... para que vean que la historia se repite continuamente... je,je,je,je

"El Gatopardo" narra las vivencias de don Fabrizio Corbera, príncipe de Salina, cabeza visible de una aristocrática y decadente familia siciliana. El libro se inicia con el desembarco de las tropas de Garibaldi en la isla, en 1860, en pleno proceso de la unificación italiana. El príncipe encarna al Antiguo Régimen, cuyos últimos vestigios, anquilosados e inmovilistas, se ven brutalmente superados por el empuje de la ambiciosa y pujante burguesía. De manera lúcida e irónica, don Fabrizio comprende que los nuevos "chacales" que encarnan los nuevos tiempos tienen el dinero y la ambición necesaria para acceder al poder al poder, pero también aspiran a revestirse con la capa de honorabilidad y prestigio social de la antigua nobleza. El príncipe ve cómo su protegido, su sobrino Tancredi, un joven aristócrata sin más patrimonio que su título y su hambre de poder, colabora a que "todo cambie para que todo siga igual", luchando primero en las filas garibaldinas y casándose posteriormente con la hija de un próspero y vulgar burgués, don Calogero Sedara, alcalde de la localidad de Donnafugata, localidad de veraneo del príncipe y su familia. Don Calogero pondrá el dinero y los recursos necesarios para hacer realidad las ambiciones políticas del joven, y obtendrá a cambio el barniz de honorabilidad y abolengo que desea desesperadamente para disimular sus oscuros orígenes."

Y esto es lo que comentan algunos analistas sobre el significado de dicho libro:

"Pienso a menudo en el libro "El Gatopardo". Cada vez que veo cómo el enésimo salvador de la patria y defensor del pueblo alienta a las masas para que mueran en las calles por el "cambio definitivo" y veo a hombres, mujeres, niños y ancianos tropezando una y otra vez con las mismas mentiras, la misma demagogia y las mismas promesas incumplidas, acude a mi mente la sentencia que sobrevuela ominosa la obra de Lampedusa: "algo tendrá que cambiar para que nada cambie". Fuegos de artificio, disparos sueltos, guerra de opereta, algunos muertos, nuevas banderas, nuevos lemas y savia nueva para seguir manteniendo la esencia del sistema. Es entonces cuando la terrible y angustiosa lucidez del libro de Lampedusa hace aflorar a mis labios una triste sonrisa de desencanto, y me invade la angustiosa certeza de que, en efecto, la mayoría de los cambios políticos, económicos y sociales tienen lugar para que "todo siga igual, pese a que todo haya cambiado".

Como pueden comprobar, no somos tan "especiales" los colombófilos.... je,je,je,je