viernes, 11 de julio de 2014

Locos como nosotros... segunda parte

Segunda parte del documento que iniciábamos ayer, donde se continua narrando cómo se organizó en Inglaterra su primera participación en el Internacional de Narbona...

Narbona lleva bastante tiempo dentro del calendario de sueltas internacionales, pero, curiosamente, hacía muchos años que ningún colombófilo inglés participaba en esta suelta. Para que se hagan una idea de la distancia que esta prueba supone para nosotros, desde Narbona hasta la costa sur de Inglaterra hay unos 900 Kms., unidos a una ruta de vuelo complicada, que hace muy difícil que las palomas salgan en línea recta hacía nuestro país. Normalmente, intentando esquivar el macizo central francés, buscan rutas de paso más asequibles volando hacia Toulouse, Perpiñán e incluso Barcelona. En estas condiciones teníamos claro que ganar el Narbona Internacional para un inglés era casi misión imposible y más aun siendo el primer año en que íbamos a participar en el concurso, pero también teníamos claro que aun tendríamos menos posibilidades si dejábamos nuestras palomas en casa y no participábamos en la suelta. Realmente, para nuestras Islas las sueltas que mejor nos pueden venir a nivel internacional son las que se realizan desde el suroeste de Francia, es decir, Dax, Pau, Tarbes, etc. Los Dax Internacionales de 2003 y 2004 lo demuestran bien a las claras. Narbona, si lo miran en el mapa, está mucho más al Este que todas estas ciudades. Las palomas que se sueltan desde Narbona, una vez en el aire, se encuentran rodeadas por “fuerzas de la naturaleza” y lo primero que deben hacer es buscarse un camino entre el mar que se encuentra a sus espaldas, los Pirineos a su izquierda, los Alpes a su derecha y justo frente a ellas el temido macizo central francés. Así y con todo íbamos ilusionados porque en el pasado ya los ingleses habíamos volado desde Perpiñán con bastantes buenos resultados y ambos puntos de liberación distan poco más de cincuenta Kms. entre sí. La frase que nos repetíamos a diario era… “El único que no tiene posibilidades de ganar es el que no compite”.

En toda esta aventura tuve la tremenda suerte de contar con la asistencia y la ayuda de John Clements y Russell Bradford. Sus consejos en relación a la infraestructura que debíamos montar y a cómo se tiene que llevar la administración de una prueba como esta se demostró valiosísima según fueron pasando las fechas. Formamos una combinación perfecta de conocimiento internacional, experiencia administrativa y entusiasmo en estado puro, que pronto empezó a funcionar a las mil maravillas. A pesar de lo dicho y como pasa en casi todos los ámbitos de la vida, no sólo con entusiasmo y ganas se consiguen las cosas. El dinero es fundamental también en la colombofilia y el encontrar fuentes de financiación que permitieran la viabilidad de nuestro proyecto fue de las fases más críticas por las que pasamos. Fue  John Clements quien tuvo la idea de organizar una subasta de pichones procedentes de diez de los mejores palomares de Bélgica y el Reino Unido. La subasta se llevó a cabo en el fin de semana del cuatro y cinco de abril. Las palomas salieron a una media de 157£, recaudándose un total de 1570£ (aprox. 2.000 euros). Estas cifras eran más o menos los precios esperados por nosotros por lo que quedamos muy satisfechos de como se desarrolló todo el proceso de la subasta. No quiero dejar pasar la ocasión para volver a decir que estaremos eternamente en deuda con estos diez generosos benefactores que nos cedieron sus palomas para la subasta, sin su generosidad y su ayuda el Open jamás se podría haber realizado.


Continuará...