martes, 30 de abril de 2013

Historias de palomas

En estos momentos, cuando en Gran Canaria aun quedan algunas horas para que se cierre el concurso,  tengo comprobadas en mi palomar siete palomas del segundo altamar insular (445 Kms. aprox). Sin la menor duda, este resultado ha sido la mejor despedida que podía llevarme de la colombofilia de mi Isla, de la cual estaré apartado, a la fuerza, durante una temporadita... que esperemos que no sea muy larga. De todas formas... una par de palomitas del Atlantis... tampoco serían mal recibidas... je,je,je,je.

Como suelo repetir con frecuencia, en este deporte, por mucho que a los colombófilos nos guste sacar pecho de nuestros resultados, las verdaderas protagonistas siempre son las palomas y entre las regresadas de este último altamar insular se han juntado varias heroínas con historias dignas de ser contadas... ahí van algunas de ellas... 

Una de las recibidas en este altamar es un macho "Buijk", que perdí educándolo en el palomar y no apareció de vuelta por casa hasta casi un año después... hecho una basura y con un olor a cuadra que tiraba para atrás. Evidentemente, ya no lo pude volar en esa campaña, pues no estaba ni censado ni dentro de las listas del club. Tras recuperarlo medianamente, lo puse con los viajeros, para ver si era posible "reconducirlo" a la disciplina del palomar, a pesar de haber estado tantos meses viviendo en libertad, y con la idea de viajarlo al año siguiente. La cosa no fue fácil... salía a volar sin problemas, pero costaba horrores que entrara, por mucha hambre que le hiciera pasar. Se ve que ya estaba acostumbrado a "los malos tiempos"... je,je,je. Para colmo, parece que no le gustaba el palomar donde lo tenía alojado y, desde que podía, se me colaba en el palomar de los machos reproductores...  Está claro que prefería la vida de escaqueo que llevan los repros que el curro diario de los viajeros. Tras pelear algunos meses con él, conseguí hacerle recordar que era una paloma mensajera y no una "paloma católica", de esas que están todo el día rondado por las iglesias del pueblo. Este año lo censé y lo puse a viajar con el resto del equipo... tres Morro Jable, dos Gran Tarajal, un Puerto del Rosario y un Altamar se ha comido el muchacho en 2013... seguro que se habrá arrepentido mil veces del día que decidió dejar el tejado de la iglesia para volver a casa... je,je,je,je.

Luego está la belga de Sibille. La historia de esta paloma tampoco se queda atrás. A pesar de la anilla belga (2007) nació en Francia... pero allí nadie la quería, porque era hembra y su dueño sólo viaja viudos. Tan poco era el aprecio que le hacían, que ni siquiera dedicaron unos minutos a hacerle el pedigree correspondiente. Su futuro estaba en el "palomar de atrás"... donde, seguramente, acabaría siendo vendida o regalada a algún colega y así fue... Su dueño se la regalo a Thierry Sibille, que necesitaba una hembra para sus viudos, y, de esta forma, pasó del "palomar de atrás" de su dueño al palomar de "hembras de viudos" de Sibille, lo que tampoco es un gran progreso.  Allí pasó unos cuantos años, hasta que, en uno de mis viajes a Bélgica, estando en casa de Sibille y necesitado de una hembra adecuada para completar una pareja, puso rumbo a Canarias la citada hembra. Pasados algunos meses, la paloma llegó a mi palomar (septiembre de 2010). La emparejé en 2011 y luego en 2012... pero se ve que Canarias no le mola... y no puso nunca un huevo en todo este tiempo. Ante una "actitud tan negativa" por su parte.... je,je,je,je... decidí darle la oportunidad a mis vecinos de que criaran con ella... je,je,je,je... por lo que la solté, pensando que se iría de mi palomar, pero ya se pueden imaginar lo que es capaz de hacer en el aire una paloma que nunca ha volado en libertad y que ya tiene cinco años de edad... dos vueltas y al techo. Visto lo visto, decidí que fueran los colombófilos del sur de la Isla los que disfrutaran de ella... y le di a nuestra "belga vieja" la oportunidad de conocer el Faro de Maspalomas en primera persona y con viaje individual... a los cuatro días la tenía de vuelta en casa... y atacada por un halcón... se ve que tampoco le gustó Maspalomas... je,je,je,je. Con todo lo que había pasado el animalito y aun se empeñaba en seguir en mi palomar... ufff!!!!!!. Está claro que estaba ante una palomita "especial", así que decidí incluirla en el equipo de viaje y "premiarla" con una serie de viajes consecutivos a la bella isla de Fuerteventura... pero fuera de concurso, porque aun no terminaba de confiar en ella... Se portó como una campeona y volvió de todos ellos, siempre sobrada. Lo cierto es que, a la mano, la paloma es excelente y el volar con regularidad le había dado una forma física sobresaliente... pero yo no terminaba de creer en ella, por lo que, a pesar de estar a punto de dejar de competir durante algún tiempo, no la iba a mandar a esta última suelta, pero hablándolo con un amigo me animó a que la mandara, asegurándome que vendría... y aquí la tengo, con tropecientos Fuerteventura este año y un altamar.

Lo que ha pasado con la paloma que ganó el primero de designados de Isas en 2011 y que el domingo regresó del altamar también tiene su miga. Yo no soy de los que creen en esas historias de que las palomas tienen que madurar, ni de los que gustan de reservar pichones de un año para otro. Mis palomas tienen que viajar... que para eso están. Siguiendo esta teoría, la citada paloma se hizo el Open de Isas Canarias y luego empató la campaña general casi completa. Mi idea era prepararla a tope para mandarla luego a Cabo Ghir o Essaouira del año pasado y en eso estaba. Bandera a todas horas... carretera por un tubo... bueno, lo normal en mi palomar para las que van a fondo, pero con tan mala suerte que soltándola a ella sola en uno de estos entrenamientos por la Isla, el pobre animal se tocó contra un cable del tendido eléctrico y la vi caer al fondo de un barranco. Mi primera idea fue ir a buscarla, pero en seguida me di cuenta de que si seguía bajando por allí en lugar de una baja íbamos a tener dos... je,je,je,je... y la tuve que dejar tirada. Pues, una vez más, me vi sorprendido por la excelente capacidad de sufrimiento de estos "bichillos". A los dos días estaba de vuelta en el palomar... con el ala hecha polvo y con un agujero en la parte lateral de sus cuerpo. La cogí sin problemas delante del palomar, pues ya no tenía fuerzas para más. Estaba en casa y con eso había cumplido de sobra. Evidentemente, esa campaña ya había acabado para ella. Este año, ya totalmente recuperada, empezó la temporada con total normalidad. Se hizo todas las sueltas del club hasta el momento en que le tocó "descansar" en casa, para empezar a preparar el fondo de altamar. La verdad es que esta última fase tampoco fue sencilla con esta paloma en concreto. Es un animal con un apego al nido tremendo, de los que te ven pasar por el frente del casillero y ya están "gruñendo", y a poco que me daba la vuelta en la azotea la veía en el sputnik, intentando echarse sobre los huevos. Esto me obligó a darle una ración extra de carretera a ella en concreto, porque en casa era casi imposible hacerla volar más de media hora seguida, aunque también me permitió "buscarle el punto débil" para darle un poquito más de motivación. Para el día del enceste le conseguí un huevo picado y no vean como se vino arriba. Ahora sí que no había quien pasara por "su territorio".... y el domingo los resultados me devolvieron con creces el trabajo realizado ;)

Después de todo lo que acabo de contarles, esta última aventura creo que va a parecer un poco sosa, pero ahí va. Estando hace quince días en el palomar, entrenando las palomas... para no variar, vi como se colaba "una intrusa" en el bando. Tampoco resulta especialmente extraño esto, pues, siendo sábado por la tarde, es habitual que los soltadores de otras Islas liberen algunas palomas perdidas al llegar a los puntos de suelta. Efectivamente, una recuperada... de las que había perdido en nuestro fatídico tercer Morro Jable. Lo cierto es que ya no esperaba recuperar nada más de esa suelta, pues había pasado un mes o algo más de la misma y no es normal que transcurrido tanto tiempo sigan apareciendo palomas. Venía con una nota en la pata... y, fuerte casualidad, la paloma la había cogido en su palomar el soltador de la Isla de La Gomera.... al cual yo suelo visitar cuando vienen a soltar desde Gran Canaria, aunque aquella tarde me había saltado "la costumbre" y me había quedado currando en el palomar.... al final, aunque no fui al punto de suelta, estaba visto que acabaría hablando con él aquella tarde... je,je,je,je. A pesar del tiempo transcurrido desde la suelta, la paloma no había entrado en su palomar hasta unos pocos días antes de que él se viniera para Gran Canaria y me la acababa de soltar desde Las Coloradas minutos antes de que me llegara a casa. La paloma venía en perfecto estado, lo que me hace pensar que antes de haber recalado en casa de Ramón ya había encontrado otro "benefactor". Fuera como fuera... tras quince días de entrenamiento en casa, volvió a la cesta y el domingo estaba de vuelta en casa... junto a su hermana de nido... aunque esta última no ha conocido tan mundo como ella... je,je,je,je.