lunes, 8 de abril de 2013

Haciendo justicia

En relación a una de las palomas que comprobé ayer de altamar, indicaba en el anterior comentario que procedía de las líneas de Manual Abrante (Tenerife), pero siendo justo conviene aclarar que la misma es, realmente, 50% de las palomas de Abrante y 50% de las líneas de Juan Sosa, de San José, en Gran Canaria, otro clásico del fondo en mi Isla.

Creo que vale la pena dedicar unos momentos a explicar cómo llegaron las palomas de Sosa a mi casa, porque, una vez más, se confirma la "norma básica" en colombofilia de que son los buenos amigos los que te llevan a las buenas palomas. La historia comienza con una llamada telefónica de un amigo diciéndome que Sosa tenía palomas a la venta. Mi reacción no fue de gran entusiasmo al oírlo, pues en casa hay reproductoras para mi y para tres o cuatro palomares más, además de que, tengo que confesarlo, en aquellos momentos, no sabía ni siquiera quién era el tal Sosa, para que vamos a mentir... je,je,je,je. La respuesta de mi compañero fue rotunda, cuando le dije que no sabía quién era Sosa,... "es el culpable de que yo tenga más segundos premios de fondo que primeros", je,je,je... contundente, sin duda. Con ese argumento tan "convincente" y teniendo en cuenta que mi colega es uno de los que no perdonan cuando llega el fondo y el gran fondo, ya no podía decir que no y me quedé con una pareja de las citadas palomas en venta, pero ahí no acaba la peculiaridad de toda esta historia. Como nos venía fatal pasarnos por casa de Sosa a buscar las palomas, otro amigo se encargó de ello. Él nos comentó qué es lo que estaba en venta, en base a lo que había viajado cada una de las palomas, y nosotros elegimos. Bueno, pues ya sólo quedaba esperar que este segundo amigo pasara a buscar las palomas "encargadas", pero aun quedaban más sorpresas. Cuando me trajeron las palomas... no eran ninguna de las que yo había elegido... je,je,je,je,je. Ante mi extrañeza, el colega que las había ido a buscar me comentó que las palomas que yo había elegido, aunque muy bien viajadas, no estaban en buenas condiciones y ya eran muy viejas para poder criar nada bueno con ellas, por eso, sobre la marcha, decidió escoger otras dos que a él le gustaron más y que eran mucho más jóvenes que las anteriores. Tras toda esta "peripecia", llegaron a mi casa dos palomas preciosas en la mano: un macho azul y una hembra mora. Esta última es la madre del que ayer llegó de altamar.

Toda esta historia la cuento por dos cosas... primero, porque pienso que hay que rendir tributo a los buenos amigos y, segundo, porque creo que debemos ser capaces de ver y valorar en su justa medida las buenas palomas que se cultivan en nuestras Islas. Opino que debemos respetar tanto a los Abrante, Sosa,... o cualquier otro nombre importante de nuestras Islas... como lo hacemos con los Bruggeman, Polder, Van Geel, Hagens, etc.... porque los resultados ahí están y eso es lo único que es totalmente incuestionable dentro de nuestra afición.